Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar.
Gino Severini - Sea Dancer -
Este mundo en el que pareces vivir no es tu hogar. Y en algún recodo de tu mente sabes que esto es verdad. El recuerdo de tu hogar sigue  rondándote, como si hubiera un lugar que te llamase a regresar, si bien no reconoces la voz, ni lo que ésta te recuerda. No obstante, sigues sintiéndote como un extraño aquí,  procedente de algún lugar desconocido. No es algo tan concreto que puedas decir con certeza que eres un exilado aquí. Es más bien un sentimiento persistente, no más que una leve punzada a veces,  que en otras ocasiones apenas recuerdas, algo que descartas sin ningún miramiento, pero que sin duda ha de volver a rondarte otra vez.

No hay nadie que no sepa de qué estamos hablando. Sin embargo, hay quienes tratan de ahogar su sufrimiento entreteniéndose en juegos para pasar el tiempo y no sentir su tristeza. Otros prefieren negar que están tristes, y no reconocen en absoluto que se están tragando las lágrimas. Hay quienes afirman incluso que esto de lo que  estamos hablando son ilusiones y que no se debe considerar más que como un sueño. Sin embargo,  ¿ Quién podría honestamente afirmar, sin ponerse a la defensiva o engañarse a sí mismo, que no sabe de lo que estamos hablando ?


Hoy hablamos en nombre de todo aquel que vaga por este mundo, pues en él no está en su hogar. Camina a la deriva enfrascado en una búsqueda interminable, buscando en la obscuridad lo que no puede hallar, y sin reconocer qué es lo que anda buscando. Construye miles de casas, pero ninguna de ellas satisface a su desasosegada mente. No se da cuenta de que las construye en vano. El hogar que anda buscando, él no lo puede construir. El  Cielo no tiene substituto.  Lo único que él jamás construyó fue un infierno. 

Tal vez pienses que lo que quieres encontrar es el hogar de tu infancia.  La infancia de tu cuerpo y el lugar que le dio cobijo son ahora recuerdos tan distorsionados que lo que guardas es simplemente una imagen de un pasado que nunca tuvo lugar. Mas en ti hay un Niño que anda buscando la casa de Su Padre, pues sabe que Él es un extraño aquí. Su infancia es eterna, llena de una inocencia que ha de perdurar para siempre. Por dondequiera que este Niño camina es tierra santa. Su santidad es lo que  ilumina al Cielo, y lo que trae a la tierra el pristino reflejo de la luz que brilla en lo alto, en la que el Cielo y la tierra se encuentran unidos cual uno solo. 

Este Niño que mora en ti es el que tu Padre conoce como Su Hijo. Este Niño que mora en ti es el que conoce a Su Padre. Él anhela tan profunda e incesantemente volver a Su hogar, que Su voz te suplica que lo dejes descansar por un momento. Tan solo pide unos segundos de respiro: un intervalo en el que pueda volver a respirar el aire santo que llena la casa de Su Padre. Tú  eres también Su hogar. Él  retornará.  Pero dale un poco de tiempo para que pueda ser lo que es dentro de la paz que es Su  hogar, y descansar en silencio, en paz y en amor.

Este Niño necesita tu protección. Se encuentra muy lejos de Su hogar. Es tan pequeño que parece muy fácil no hacerle caso  y no oír Su vocecilla, quedando así Su llamada de auxilio  ahogada en los estridentes sonidos y destemplados y discordantes ruidos del mundo. No obstante, Él sabe que en ti aún radica Su protección. Tú no le fallarás . Él volverá a Su hogar  y tú lo acompañarás.

Este Niño es tu indefensión, tu fortaleza. Él confía en ti. Vino permanecer allí y no tener que regresar de nuevo a donde no le corresponde estar y donde vive proscrito en un mundo de pensamientos que le son ajenos. Su paciencia es infinita. Esperará hasta que oigas Su dulce Voz dentro de ti instándote a que lo dejes ir en paz, junto contigo, a donde Él se encuentra en Su casa, al igual que tú.
Gino Severini The Dance of the Pan-Pan at the Monico
 porque sabía que tú no le fallarías. Te habla incesantemente de Su hogar con suaves murmullos. Pues desea llevarte consigo de vuelta a él, a fin de poder Él Mismo

Cuando estés en perfecta quietud por un instante, cuando el mundo se aparte de ti y las vanas ideas que abrigas en tu desasosegada mente dejen de tener valor, oirás Su Voz. Su llamada es tan conmovedora que ya no le  ofrecerás más resistencia. En ese instante te llevará a Su hogar, y tú permanecerás allí con Él en   perfecta quietud, en silencio y en paz, más allá de las palabras libre de todo temor y de toda duda, sublimemente seguro de que estás en tu hogar.

Descansa a menudo con Él hoy. Pues estuvo dispuesto a convertirse en un Niño pequeño para que tú pudieras aprender cuán fuerte es aquel que vienen sin defensas, ofreciendo únicamente los mensajes del amor   a quienes creen ser sus enemigos.  Con el poder del Cielo en Sus manos, los llama amigos y les presta Su fortaleza para que puedan darse cuenta de que Él quiere ser su Amigo. Les pide que lo protejan, pues Su hogar está muy lejos, y Él no quiere regresar a él solo.

The haunting dancer - Gino Severini
Cristo renace como un Niño pequeño cada vez que un peregrino abandona su hogar.  Pues éste debe aprender que a quien quiere proteger es sólo a este Niño, que viene sin defensas y a Quien la indefensión ampara. Ve con Él a tu hogar de vez en cuando hoy. Tú eres un extraño aquí, al igual que Él.

Dedica algún tiempo hoy a dejar a un lado tu escudo que de nada te ha servido, y a deponer la espada y la lanza que blandiste contra un enemigo imaginario. Cristo te ha llamado amigo y hermano. Ha venido incluso a pedirte ayuda para que lo dejes regresar a Su  hogar hoy,  íntegro y completamente. Ha venido como lo haría un niño pequeño, que tiene que implorar la protección y el amor de su padre. Él rige el universo, y, sin embargo, te pide incesantemente que regreses con Él y que no sigas convirtiendo a las ilusiones en dioses.

Tú no has perdido tu  inocencia. Y eso es lo que anhelas: lo que tu corazón desea. Ésa es la voz que oyes y la llamada que no se puede ignorar. Ese santo Niño todavía sigue a tu lado. Su hogar  es el tuyo. Hoy Él te da Su indefensión, y tú la aceptas a cambio de todos los juguetes bélicos que has fabricado. Y ahora el camino está libre y despejado, y el final de la  jornada puede por fin vislumbrarse. Permanece muy quedo por un instante, regresa a tu hogar junto con Él  y goza de paz por un rato.

LECCIÓN 182
UCDM
Fundación para la paz interior


Giacomo  Balla . Iridescent interpenetration Nº 5 Eucalyptus 1914
...
La condición natural de la mente es una de abstracción total.  Mas una parte de ella se ha vuelto antinatural. No ve todo como si fuese uno solo, sino que ve únicamente fragmentos del todo, pues sólo de esa manera puede forjar el mundo parcial que tú ves. El propósito de la vista es mostrarte aquello que deseas ver . Todo lo   que oyes le trae a la mente únicamente los sonidos que ésta desea oír.
Así fue como surgió lo concreto. Y ahora son las cosas concretas las que tenemos que usar en nuestras práctica. Se las entregamos al Espíritu Santo, de manera que Él las pueda utilizar para un  propósito diferente del que nosotros les conferimos. Él sólo se puede vales para instruirnos, de  los que nosotros hicimos, pero desde una perspectiva diferente, a fin de que podamos ver otros propósito en todo.
Un hermano es todos los hermanos. Y en cada mente se encuentran todas las mentes, pues todas las
mentes son una. Ésta es la verdad. No obstante,      ¿ aclaran estos pensamientos el significado de la creación ? ¿ Te brindan estas  palabras perfecta claridad ? ¿ Qué parecen ser  sino  sonidos  huecos, bellos tal vez, correcto en el sentimiento que expresan aunque fundamentalmente  incomprendidos e incomprensibles ? La mente que se enseñó a sí misma a pensar de manera concreta ya no puede aprehender la abstracción en el sentido del abarcamiento total que ésta representa.  Necesitamos poder ver un poco para poder aprender mucho.
Nos parece que es el cuerpo el que coarta  nuestra libertad, el que nos hace sufrir  y el que  finalmente acaba con nuestras vidas. Sin embargo, los cuerpos no son sino símbolos de una forma específica de miedo. El miedo desprovisto de símbolos no suscita respuesta alguna, pues los símbolos pueden representar lo que no tiene sentido. El amor, al ser verdad, no tiene necesidad de símbolos. Pero el miedo, al ser falso, se aferra a lo concreto.
Giacomo Balla Inridescent Compenetration 
Los cuerpos atacan; las mentes no. Este pensamiento nos hace pensar sin duda en el texto, en el que se subraya con frecuencia. Ésta es la razón por la que los cuerpos se convierten tan fácilmente en símbolos del miedo. Se te ha instado en innumerables ocasiones a que mires más allá del cuerpo, pues lo que éste ve es el símbolo del "enemigo" del amor que la visión de Cristo no ve. El cuerpo es el blanco del ataque, ya que nadie piensa que lo que odia sea una mente. Sin embargo, ¿ qué otra cosa podría ser la sede del miedo sino  lo que piensa en el miedo ?
El odio  es algo concreto. Tiene que tener un blanco. Tiene que percibir un enemigo de tal forma que éste se pueda tocar, ver, oír y finalmente matar. Cuando el odio se posa sobre algo, exige su muerte tan inequívocamente como la Voz de Dios proclama que la muerte no existe. El miedo es insaciable y consume todo cuanto sus ojos contemplan, y al verse a sí mismo en todo, se  siente impulsado a volverse contra sí mismo y destruirse.
Quien ve a un hermano como un cuerpo lo está viendo como el símbolo del miedo. Y lo atacará, pues lo que contempla es su propio miedo proyectado fuera de sí mismo, listo para atacar, y pidiendo a gritos volver a unirse a él otra vez.  No subestimes la  intensidad de la furia que puede producir el miedo que ha sido proyectado. Chilla de rabia y da  zarpazos en el aire deseando  frenéticamente echarle mano a su hacedor y devorarlo.
Esto es lo que contemplan los ojos del cuerpo en uno que el  Cielo tiene en gran estima, los ángeles aman y Dios creó perfecto. Ésta es su realidad. Y en la visión de Cristo su hermosura se ve  reflejada de una manera tan santa y tan bella que apenas podrías contener el impulso de arrodillarte a sus pies.  Mas en lugar de ello tomarás su mano, pues tú eres semejante a él  en la visión que lo ve así. El ataque que lanzas contra él es lo que es tu enemigo, pues te impide percibir que en sus manos está tu salvación.

Study for Iridescent Interpenetration G. Balla

Pídele únicamente eso y él te la dará. No le pidas que sea el símbolo de tu miedo.  ¿ Pedirías acaso que el amor se destruyese a sí mismo ? ¿ O preferirías que te fuese revelado y que te liberase ?
Hoy vamos a practicar de una manera que ha hemos intentado antes. Ya estás más preparado, y hoy te acercarás más a la visión  de Cristo. Si te propones alcanzarla, hoy lo lograrás. Y una vez que la hayas alcanzado, no estarás dispuesto a aceptar los testigos que convocan los ojos del cuerpo. Lo que verás te traerá con su cántico el recuerdo de melodías ancestrales. El Cielo no se ha olvidado de ti. ¿ No te gustaría acordarte de él ?
Selecciona a un hermano para que sea el símbolo de los demás y pídele la salvación. Visualízalo primero tan claramente como puedas, de la misma manera en que estás acostumbrado a verlo. Observa su rostro, sus manos, sus pies, su ropa. Obsérvalo sonreír, y ve los gestos que le has visto hacer tan a menudo que ya te resultan familiares. Luego piensa en esto:  lo que estás viendo ahora te impide ver a aquel que te puede perdonar todos tus pecados, arrancar con sus sagradas manos los clavos que atraviesan las tuyas y quitar de tu ensangrentada frente la corona de espinas que tú mismo te pusiste. Pídele lo siguiente para que él pueda liberarte :

Dame tu bendición , santo Hijo de Dios. Quiero con-
templarte con los ojos de Cristo, y ver en ti mi 
perfecta impecabilidad.

Y Aquel a Quien has invocado te responderá. Pues oirá en ti la Voz que habla por Dios y te responderá con la tuya. Contempla ahora a aquel que tan sólo habías visto como carne y hueso, y reconoce que Cristo ha venido a ti. La idea de hoy es la manera de escaparte del miedo y de la ira. Cerciórate de repetirla inmediatamente en caso de sentir la tentación de atacar a un hermano y de percibir en él el símbolo de tu miedo. Y lo verás cambiar súbitamente de enemigo a salvador;  de demonio al Cristo.

LECCIÓN 161
Dame tu bendición, santo Hijo de Dios.
Libro de ejercicios
Fundación para la paz interior
UCDM
Marc Chagall- La branche-
. . . Yo proyecto sobre toda la gente de mi mundo mi propia culpa. Proyecto la culpa de mi película hacia las pantallas de estas personas y veo mi propio pecado y culpa en todos los demás.

La razón por la cual hago eso, repito, es porque estoy siguiendo la lógica del ego que asevera que ésta es la forma para zafarme de mi culpa. Ahora, no hay forma como yo pueda manejar mi propia culpa solo. No hay forma de mirar la culpa a la cara y vivir, sería  un pensamiento demasiado devastador. Pero la misma cosa que el ego ha utilizado para atacarme reforzando mi culpa con la apariencia de que la suelta - este mismo mecanismo de   ubicar mi culpa fuera de mí - me da la oportunidad de soltarla. Ver en ti la culpa a la cual no puedo enfrentarme me da la oportunidad de soltarla. Y eso es el perdón, simple y llanamente. Perdón es deshacer la proyección de la culpa.

Repito,  proyectar la culpa que  no puedo manejar y soltarla hacia la pantalla que eres tú, me da la oportunidad de mirarla y decir, ahora la puedo ver en forma  diferente. Los pecados y culpa que paso por alto y perdono en ti son realmente los mismos pecados y  culpa de los cuales me considero responsable. Esto tiene que ver con el contenido del pecado, no la forma, lo que puede ser bastante diferente. Al perdonarlo en ti lo que estoy haciendo, en efecto, es perdonándolo en mí. Esta es la idea clave de todo el Curso. De esto es realmente de lo que tratan todas estas palabras:  proyectamos nuestra culpa hacia otras personas, así que cuando escogemos mirar a esa persona como el Espíritu Santo nos indica que la miremos - a través de la visión de Cristo - eso nos permite cambiar nuestro pensamiento sobre nosotros mismos.

Lo que he hecho es proyectar mi propia obscuridad en ti para que la luz de Cristo en ti se obscurezca. Al tomar la decisión de decir que no estás en la obscuridad - verdaderamente estás en la luz, que es la decisión de soltar la obscuridad que he colocado en ti - estoy realmente tomando la misma decisión acerca de mi. Estoy diciendo que la luz de Cristo brilla no sólo en ti sino también en mí, y en realidad, es la misma luz. Esto es el perdón.


Marc Chagall Le bouquet de Paris
Entonces, lo que esto quiere decir es que debemos estar agradecidos por cada persona en nuestras vidas, especialmente aquellas con quienes tenemos más problemas. Las que más odiamos, las que encontramos más desagradables, con quienes sentimos más incómodos, son aquellas que el Espíritu Santo nos ha " enviado" y que puede usar para demostrarnos que podemos escoger otra cosa respecto a aquellos a quienes estábamos tentados de proyectarles nuestra culpa. Si esas personas no hubieran estado en la película y en la pantalla de nuestras vidas, no sabríamos que esta culpa está verdaderamente en nosotros. Por lo tanto, no tendríamos la oportunidad de soltarla. La única oportunidad que tenemos de perdonar nuestra culpa y de liberarnos de ella es viéndola en alguien más y perdonándola allí. Al perdonarla en esa otra persona la estamos perdonando en nosotros mismos. Repito, en esas pocas líneas está la suma y substancia de Un curso de milagros.


Marc Chagall - The Painter To the Moon. 1917.
Entonces, el perdón puede ser resumido brevemente en tres pasos básicos. El primer paso está en reconocer que el problema no está allá fuera en mi pantalla. El problema está dentro, en mi película. El primer paso di ce que mi furia no está justificada, aun cuando siempre me dice que el problema está fuera de mí en ti, y que tú debes cambiar para que  yo no tenga que cambiar. Así, el primer paso dice que el problema no está fuera, que más bien está dentro de mí. La razón por la cual este paso es tan importante se debe a que Dios colocó la Respuesta al problema de la separación dentro de nosotros; el Espíritu Santo no está fuera de nosotros, el Espíritu Santo está dentro de nosotros, en nuestra mente. Al sostener que el problema está fuera de nosotros, lo que hace la proyección, estamos manteniendo el problema alejado de la respuesta; esto es exactamente lo que quiere el ego, porque si el problema del ego lo resuelva el Espíritu Santo entonces no hay más ego.

El ego es muy engañoso y sutil al hacernos creer que el problema está fuera de nosotros, bien sea en otra persona - nuestros padres, maestros, amigos, esposos, hijos, el presidente - o en la bolsa de valores, el clima, hasta en Dios Mismo.

. . .

Ahora el segundo paso, que es el más difícil, el paso que todos en el mundo quisiéramos evitar, consiste
Marc Chagall  Bonjour Paris 
en manejar esta película, nuestra propia culpa. Eso, repito, es el porqué tenemos una inversión tan fuerte en justificar y nutrir esta ira y ataque, y en ver al mundo dividido en buenos y malos. Mientras hagamos eso no tendremos que manejar este segundo paso, que es mirar nuestra propia culpa y todos los sentimientos de odio que tenemos hacia nosotros mismos.

En el primer paso digo que mi furia es una decisión que tomé para proyectar mi culpa. Ahora en el segundo paso digo que esta misma culpa también representa una decisión .  Representa la decisión de verme culpable en vez de libre de culpa. Mas bien, debo reconocer que soy un Hijo de Dios en vez de un hijo del ego, que mi verdadero hogar no está en este mundo sino en Dios. No podemos hacer esto en tanto no miremos nuestra culpa y admitamos que esto no es lo que realmente somos. No podemos decir esto mientras no miremos a alguien más y digamos, " Tú no eres lo que hice de ti; tú eres realmente lo que Dios creó . "
. . .

Así que el segundo paso es estar dispuesto a mirar nuestra culpa y admitir que nosotros la hicimos, que la culpa no representa el regalo de Dios para nosotros sino nuestra decisión de vernos como dios no nos creó.  Esto es vernos como hijos de la culpa en vez de hijos del Amor. Un curso de milagros es bien claro al hacer énfasis en que debido a que hicimos la culpa no somos nosotros quienes la podemos deshacer. Necesitamos ayuda externa al ego para poder deshacerla. Esta ayuda es el Espíritu Santo. Y lo único que podemos escoger es invitarlo para que corrija el sistema de pensamiento del ego y que nos quite la culpa. Este es el tercer paso. El segundo paso, en realidad, le dice al Espíritu Santo: " Ya no quiero verme culpable : por favor quítame la culpa. " El tercer paso le pertenece a Él y sencillamente quita la culpa porque , en realidad, ya la ha quitado. El único problema es que nosotros lo aceptemos.

Así, replanteando los tres pasos: El primer paso deshace la ira proyectada al admitir que el problema no está fuera de mí: el problema está dentro de mí. El segundo paso dice que el problema que está dentro de mí es uno que yo forjé y que ya no quiero. El tercer paso se toma cuando se lo entregamos al Espíritu Santo y El se hace cargo del mismo.

. . .

Permítanme ahora hablar específicamente de cómo  es que funciona esto. Y aquí vemos cómo Jesús y
The Red Bird  by Marc Chagall
el Espíritu Santo nos piden que manejemos las situaciones que se presentan en nuestras vidas. Digamos que estoy aquí sentado tal como estoy, tratando de atender los asunto de mi Padre y alguien entra y me insulta o me lanza algo. Asumamos por ahora que mientras estoy aquí sentado, no estoy en mi mente correcta. En otras palabras, creo que soy un ego. Me siento temeroso y culpable y no creo que Dios está conmigo: realmente no me estoy sintiendo muy bien conmigo mismo. Ahora tú entras y empiezas a gritarme, a enfurecerte conmigo, acusándome de todo tipo de cosas. En cierto nivel, puesto que soy culpable, creeré que tu ataque contra mí está justificado. Esto no tiene nada que ver con lo que digas o no digas, o si lo que estás diciendo es verdad. El hecho de que ya soy culpable demanda que yo crea que debo ser castigado y atacado.  Tú entras y haces justamente lo que creo que me merezco. Esto hará dos cosas. Primero, tu ataque contra mí reforzará toda la culpa que ya siento. Segundo, reforzará la culpa que tú ya sientes porque no me estarías atacando si no fueras culpable. Y el mismo hecho de que me atacas reforzará tu culpa.

Es esta situación no voy a quedarme aquí sentado a recibir tu ataque sin ofrecer resistencia. Haré una de dos cosas, las cuales son lo mismo. Una es que me iré a un rincón y lloraré y te diré que mires lo mal que me has tratado, que mires todo el sufrimiento que me has ocasionado, que mires lo miserable que me siento; y que deberías sentirte responsable de esto. El  mensaje que estaría dando es: debido al daño que me has hecho ahora estoy sufriendo. Es mi forma de decirte que deberías sentirte bien culpable por lo que has hecho. La otras forma cómo haré la s misma cosa es contra-atacándote. Simplemente te insultaré llamándote todos los nombres del libros y te diré: " Y tú de donde sales insultándome es esa forma; eres realmente el malvado, etc. "


Estas dos defensas de mi parte son realmente formas de hacer que te sientas culpable por lo que me hiciste. El hecho mismo de hacerte eso constituye un ataque del cual me siento culpable: el hecho mismo de imponerte culpa, a ti que ya estás sintiéndote culpable, va a reforzar tu culpa. Así que lo que sucede en el momento en que  tu culpa se encuentra con la mía es que ambos la reforzamos el uno en el otro, y entonces ambos estamos aun más condenados a esta prisión de culpa en la cual vivimos.

Esta vez asumamos que  tú  entras aquí y me insultas, pero ahora estoy en mi mente correcta y me siento bien conmigo mismo. Sé que Dios está conmigo, que Dios me ama y debido a eso nada puede hacerme daño. No importa lo que tú me hagas, sé que Dios está conmigo, sé que estoy a salvo y seguro. Sé que no importa lo que digas, aun cuando pueda ser verdad en un nivel más profundo no puede ser verdad porque sé que soy un Hijo de Dios y, por lo tanto, soy perfectamente amado por mi Padre. No hay nada que puedas hacer o decir que me pueda quitar eso.


Marc Chagall Les Maries de la Tour Eiffel.
Si asumimos que esta es la posición en la que estoy aquí sentado y tú entras y me insultas, entonces estoy libre p ara mirar en forma distinta lo que has hecho. Hay una línea maravillosa en la primera epístola de Juan en el Nuevo Testamento que dice, " El amor perfecto expulsa el temor ( 1 Jn 4:18 ). Jesús la menciona varias veces en el Curso en formas distintas.  Lo que eso significa es no sólo que el amor perfecto deshace el miedo, sino que también deshace el pecado, la culpa y cualquier forma de sufrimiento e ira. No hay manera de que alguien que esté lleno del Amor de Dios pueda tener miedo, ira, culpa o querer hacerle daño a alguien.

Esto significa que si estás tratando de hacerme daño, en ese momento específico no crees que estás
lleno del Amor de Dios. En ese momento específico no te identificas a ti mismo como un Hijo de Dios. No crees que Dios es tu Padre y, debido a que estás en tu estado de ego, te sentirás amenazado y culpable. Crees que Dios te va a  atrapar. Y la única forma cómo puedes manejar toda esta culpa es atacando a un hermano tuyo. Esto es lo que hará la culpa siempre. Por lo tanto, tus insultos o ataques están diciendo realmente: " Por favor enséñame que estoy equivocado;  por favor enséñame que hay un Dios Que me ama, y que soy Su Hijo. Por favor demuéstrame que el amor que considero imposible para mí está  realmente ahí". En consecuencia, cada ataque es un pedido de ayuda o un llamado de amor. 


Marc Chagall
La primera sección del capítulo 12 del texto,  " El juicio del Espíritu Santo " ( T-12.I ) , es una aseveración  muy clara de esto. Ante los ojos del Espíritu Santo cada ataque es un pedido de ayuda o un pedido de amor, porque si la persona sintiera amor nunca podría  atacar. El ataque es una expresión de que la persona no se sienta amada y, por lo tanto, es un pedido de amor. Está diciendo: " Por favor demuéstrame que estoy equivocado, que realmente hay un Dios que me ama, que soy Su Hijo y no un Hijo del ego. "  Si estoy  aquí sentado en mi mente correcta, esto es lo que escucharé . Escucharé en el ataque un pedido de amor. Y puesto que en ese momento estoy identificado con al Amor de Dios, ¿ Cómo  podría responder en otra forma que no fuera tratar de extender ese A mor ?  

La forma específica cómo yo responda al ataque depende del Espíritu Santo. Si estoy en mi mente correcta, pediré  su ayuda y El me mostrará cómo debo responder. La forma cómo yo actúe no importa. Este no es un curso en acción o en conducta, sino en cambio de nuestro pensamiento. Tal como lo dice Un curso de milagros, " No trates de cambiar el mundo, sino elige más bien cambiar tu parecer acerca de él " ( T-21.in.1:7 )

. . . 

Una Introducción Básica a  
UN CURSO DE MILAGROS 
Kenneth Wapnick, Ph . D.
http://www.blogger.com/blogger.g?blogID=7565062927284871913#editor/target=page;pageID=5727696966479308567

Ed. El Grano de Mostaza

Capítulo 4
LA MENTE CORRECTA
EL SISTEMA DE PENSAMIENTO
DEL ESPÍRITU SANTO


Albert Aublet " Sleep "
El Amor Romántico
"No hay diferentes clases de amor. No hay una clase de amor entre madre e  hijo, otra entre amantes y otra entre amigos. El amor real es el que  está en el corazón de todas las relaciones. Ese es el amor de Dios, el cual no cambia con las formas ni con las circunstancias."
Una amiga mía me comentó recientemente:
- Tu relación con tu bebé debe de estar mostrándote toda una nueva clase de amor.
-No-le respondí-, pero sí me está mostrando una nueva profundidad de la ternura, que me enseña, más sobre lo que es el amor.

La gente pregunta por qué no pueden encontrar un romance íntimo y profundo. La pregunta es comprensible, porque la gente se siente sola. La intimidad de un amor romántico, sin embargo, es como un curso de licenciados universitario para doctorarse en amor, cuando muchos apenas si hemos salido de la escuela primaria. Cuando no tenemos  ninguna relación de pareja, el ego nos hace creer que si la tuviéramos, todo sufrimiento desaparecería. Y sin embargo, cuando una relación de pareja perdura termina por hacer aflorar a la superficie una gran parte de nuestro dolor existencial. Eso forma parte de su propósito. El amor pondrá a prueba toda nuestra capacidad de compasión, de aceptación, de liberación, de perdón y de desinterés. Es  probable que tendamos a olvidar los retos inhrentes en una relación mientras no la tenemos, pero los recordamos con bastante claridad una vez que la encontramos.

Las relaciones no necesariamente nos libran del dolor. Lo único que nos "libra del dolor" es sanar de aquello que nos lo causa.  No es la ausencia de otra persona en nuestra vida lo que provoca el dolor, sino más bien lo que hacemos con ella cuando está. El amor puro no pide otra cosa que paz para un hermano, porque sabe que sólo de esa manera podemos estar en paz nosotros mismo. ¿ Cuántas veces he tenido que preguntarme si lo que quería era que "él" estuviera en paz o que me llamara ? El  puro amor hacia otra persona es el restablecimiento de la "línea de comunicación del corazón ". Por lo tanto, el ego se le opone con todas sus fuerzas. Hará todo lo que pueda para bloquear, de la forma que sea, la vivencia del amor. Cuando dos personas se unen en Dios, las murallas que aparentemente las separan desaparece. Por un tiempo el ser amado no parece un simple mortal, sino alguna otra cosa, algo más.  Y la verdad es que "es" algo más. Todo el mundo es el perfecto Hijo de Dios, y cuando nos enamoramos, por un instante vemos la verdad total de alguien. No es nuestra imaginación: ese ser es perfecto.


La Vague by Guillaume Seignac
Pero rápidamente se impone la locura. Tan pronto como aparece la luz, el ego se empeña enérgicamente en extinguirla. En un abrir y cerrar de ojos, proyectamos en  plano físico la perfección  que hemos logrado atisbar en el plano espiritual. En vez de comprender que la perfección espiritual no tiene por qué coincidir con la perfección material y física, empezamos a buscar esta última. Pensamos que con la perfección espiritual de alguien no es suficiente. Además, tiene que vestir perfectamente, tiene que estar a la última, tiene que ser deslumbrante.  Y así nadie puede seguir siendo un ser humano. Nos idealizamos los unos a los otros, y cuando no nos mostramos a la altura del ideal, nos decepcionamos.

Rechazar a otro ser humano por el simple hecho de que es humano se ha convirtió en una neurosis colectiva. La gente se pregunta cuándo encontrará a su alma gemela, pero rogar porque aparezca la persona adecuada no sirve de nada si no estamos preparados para recibirla. Nuestros compañeros del alma son seres humanos, como nosotros, que pasan por el proceso normal de crecimiento. Nadie está jamás "terminado". La cima de una montaña es siempre la base  de otra, e incluso si encontramos a alguien cuando nos sentimos "por encima de todo", lo más probable es que muy pronto pasemos por alguna circunstancia que nos confronte.  Y lo que hace que esto sea inevitable en nuestro compromiso de crecer. Pero  al ego no le gusta el aspecto de las personas a quienes les están "pasando cosas". No es atrayente. Como sucede con todo lo demás, es raro que el problema  con las relaciones sea que no  hayamos tenido maravillosas oportunidades o conocido a gente maravillosa. El problema es que no hemos sabido cómo sacar el mejor partido de las  oportunidades que hemos tenido. A veces no nos dimos cuenta a tiempo de lo maravillosas que eran aquellas personas. El amor nos rodea por todas partes. El ego es lo que nos bloque, no dejándonos percibir la presencial del amor. Y la idea de que hay una persona perfecto, sólo que todavía no ha llegado, es uno de nuestros principales bloqueos.

Nuestra vulnerabilidad al mito de la persona "adecuada" nace de nuestra glorificación del amor romántico. El ego usa este amor para sus fines "especiales", lleganos a poner en peligro nuestra relaciones al sobrevalorar su contenido romántico. La diferencia entre una amistad y un romance se puede ejemplificar con la imagen de una rosa de tallo largo. El tallo es la amistad: la flor es el romance. Como el ego está orientado a lo sensorial, automáticamente prestamos atención a la flor. Pero todos los elementos nutritivos que ésta necesita para vivir le llegan por mediación del tallo. En comparación con la flor, el tallo puede parecer deslucido, pero si se lo cortamos, la flor no durará mucho. Una vez usé esta imagen en una conferencia, y una mujer le añadió una idea encantadora: Un romance que perdura en el tiempo es como un rosal. En determinada estación se le caen las flores, pero si la planta  está bien nutrida, cuando vuelva a ser la temporada le aparecerán otras nuevas. La desaparición del fervor romántico no anuncia necesariamente el final de una relación maravillosa, salvo para el ego. El Espíritu es capaz de ver las semillas del renacimiento en cualquier muestra de decadencia.

Un curso de milagros dice que "nuestra tarea no es buscar el amor: es buscar todas las barreras  que oponemos a su llegada". Pensar que ahí afuera hay alguna persona especial que va a salvarnos es una barrera al puro amor, es una de las grandes armas del arsenal del ego, una manera de que se vale para mantenernos alejados del amor, aunque no quiere que nosotros lo  sepamos. Buscamos desesperadamente el amor, pero esa misma desesperación hace que lo destruyamos cuando lo tenemos. Pensar que una persona especial va a salvarnos nos lleva a imponer la carga de una tremenda presión emocional a cualquiera que se presente y que nos parezca adecuado para cumplir los requisitos.

No tenemos que recordarle a Dios que nos gustaría tener relaciones maravillosas. Él ya lo sabe  . Un curso de milagros nos enseña que un deseo es una plegaria. Y la plegaria más inteligente no es " Dios amado, envíame a alguien maravilloso", sino " Dios amado, ayúdame a darme cuenta de que soy alguien maravilloso ". Hace unos  años yo solía rezar para que viniera un hombre maravilloso que me librase de mi desesperación. Finalmente, me pregunté por qué no trataba de resolver ese problema antes de que  él apareciera. No puedo imaginarme que ningún hombre le diga a un amigo:
- ¿ Sabes qué ? ¡ Anoche conocí a una mujer desesperada fabulosa !

Buscar a la persona "adecuada" no lleva más que a la desesperación, porque no existe. Y no hay persona adecuada porque no hay persona inadecuada.  Hay quienquiera que esté frente a nosotros, y las lecciones perfecta que podemos aprender de esa persona.

Si lo que desea tu corazón es una pareja, podría ser que el Espíritu Santo te enviara a alguien que no sea tu pareja definitiva, sino algo mejor: alguien con quien te sea dada la oportunidad de elaborar aquellos aspectos tuyos que es necesario que sanes antes de estar preparado ( o preparada ) para una intimidad más profunda. La creencia en el amor especial nos lleva a restar importancia a todo lo que no vemos como material para la "relación definitiva". De esa manera he dejado yo de prestar atención a algunos diamantes, en vez de sacar partido de situaciones que me habrían servido para acelerar mi crecimiento. A veces no llegamos a "cultivarnos" en las relaciones que tenemos ahí, frente a nosotros, porque pensamos que " la vida real" se inicia cuando "él" o "ella" llega. Esto no es,  nuevamente, más que una treta del ego, para asegurarse de que busquemos pero no encontremos. El problema de no tomarse las relaciones en serio si no parecen  "la persona adecuada" es el siguiente: De vez en cuando, esa persona llega - a veces hasta se nos aparece como la persona inadecuada transformada - , pero estropeamos la situación por falta de práctica. Está ahí, pero nosotros no estamos listos. No nos hemos preparado

porque estábamos esperando a la persona adecuada.


Japanese bather - Paul  Mousset -
Un curso de milagros dice que un día nos daremos cuenta de que nada sucede fuera de nuestra mente.  La forma en que parece que una persona se nos muestra está íntimamente vinculada con la forma en que nosotros optamos por mostrarnos a ella. He aprendido que mis respuestas más productivas en las relaciones no se han cuando me concentro en los detalles referentes a otra  persona, sino cuando me esfuerzo en desempeñar mi propio papel en la relación en el nivel más alto de que soy capaz. El amor es una emoción que requiere nuestra participación. En  una relación santa asumimos un papel activo en la creación de un contexto en el que la interacción puede desplegarse de la manera más constructiva. Creamos activamente unas condiciones interesantes, en vez de mirar pasivamente a nuestro alrededor para ver si hay o no algo que nos pueda interesar.

Nadie es siempre maravilloso. Nadie es siempre sexy. Pero el amor es una decisión. Esperar a ver si alguien nos gusta lo suficiente es pueril, y no puede menos que hacer que la otra persona se sienta, en algún nivel, como si estuviera haciendo una prueba para conseguir el papel. En ese espacio nos sentimos nerviosos, y cuando nos sentimos nerviosos no estamos en nuestro mejor momento. El ego va en busca de alguien que le atraiga lo suficiente para brindarle su apoyo. Las personas adultas que sabemos lo que son los milagros brindamos apoyo a la gente para que sea atractiva. Parte del trabajo sobre nosotros mismos, con el fin de prepararnos para una relación profunda, es aprender cómo apoyar a otra persona para que sea lo mejor que puede ser. Cada uno de los miembros de una pareja ha de desempeñar un papel sacerdotal en la vida del otro. Han de ayudarse el uno al otro a tener acceso a las partes más elevadas de sí mismos.

Yo he estado con hombres que , al parecer, jamás pensaron que valiera lo suficiente para ellos. También he estado con hombres que tenían la inteligencia de decirme " Esta noche estás preciosa " con la frecuencia necesaria para reforzar mi autoestima y ayudar a que me presentara de una manera mejor ante la vida. Desde el punto de vista objetivo, nadie es realmente atractivo ni deja de serlo. Nada de eso. Hay personas que manifiestan el brillo que en potencia todos tenemos, y hay quienes no lo hace. Los que lo hacen son generalmente personas a quienes en algún momento de su vida alguien - el padre, la madre o un amante - le dijo, con palabras o sin ellas, que eran bellas y maravillosas. Para la gente, el amor es lo mismo que el agua para las plantas.

Examinar el pasado puede ayudar a que veamos más claramente muchos de nuestros problemas, pero la sanación no se produce en el pasado, sino en el presente. Hoy en día existe la manía de echar la culpa de nuestra desesperación a lo que nos sucedió en la niñez. Lo que el ego no quiere que veamos es que nuestro dolor no proviene del  amor que no nos dieron en el pasado, sino del que nosotros mismos no nos damos en el presente. La salvación se encuentra en el presente. En cada momento tenemos una ocasión de cambiar nuestro pasado y nuestro futuro, reprogramando el presente. Este punto de vista es blasfemo para el ego, que nos juzga  ásperamente por adherirnos a él.  Aun si hemos aprendido de nuestros padres los caminos del desamor, perpetuar esas pautas negándoles hoy el amor no es la mejor manera de superar el problema. No se llega a la luz investigando eternamente la oscuridad. En cierto punto, la discusión siempre se vuelve circular. El único camino hacia la luz consiste en entrar en ella.

"Pobre de mí, mis padres jamás me dijeron que era hermosa", esta no es una idea que conduzca al milagro, sino que más bien mantiene el sentimiento de ser una víctima. En este caso, la actitud que llevaría al milagro sería decirse: " Mis padres nunca me dijeron que era hermosa,  El valor que tiene saberlo es que ahora veo con más claridad por qué me cuesta tanto dejar que me  lo digan, y entiendo que qué no me he acostumbrado a decírselo a los demás. Pero puedo habituarme ahora. La decisión de dar lo que yo no he recibido es siempre una opción asequible". Recientemente, un hombre me contó que cuando era pequeño, su padre nunca le hacía regalos. Le sugería que sanaría si ahora le enviaba a su padre montones de regalos.

Yo solía preocuparme mucho por si recibía o no apoyo, y no lo bastante por si yo misma estaba o no apoyando activamente a otras personas. En el ámbito del romance, me dí cuanta de que lo que necesitaba era ayudar a un hombre a que se sintiera más hombre, en vez de pasarme el tiempo preocupándome por si él era o no lo bastante hombre.  Ayudamos a los demás a acceder a lo más elevado que tienen si accedemos nosotros a lo más elevado que tenemos. Para crecer hemos de concentrarnos en nuestras propias lecciones, no en las ajenas.  Un  curso de milagros nos enseñan que  "en cualquier situación, lo único que puede faltar es lo que tú no has dado ". Yo me pasé años esperando que un hombre me hiciera sentir " como una mujer de verdad ". Los hombres sólo empezaron a mostrarme la energía más masculina que yo tan ansiosamente esperaba cuando me di cuenta de que mi energía femenina no era un regalo que pudiera hacerme un hombre, sino más bien mi propio regalo para mí y para él.

El cuento de hadas El  príncipe rana revela las profundas conexiones psicológicas entre nuestras actitudes hacia la gente y su capacidad de transformación. En el cuento, una princesa besa a una rana, y ésta se convierte en un príncipe. Lo que esto significa es que el poder milagroso del amor es capaz de crear un contexto en el que la gente, como si floreciera, alcanza naturalmente su potencial más elevado. Y esto es algo que no pueden hacer las quejas, las críticas ni otras actitudes con las que se pretenda cambiar a la gente. Según el Curso, creemos que queremos entender a la gente para ver si son dignos o no de nuestro amor, pero en realidad, hasta que no los amamos, no podemos entenderlos. Lo que no se ama no se entiende.  Nos mantenemos aparte de los demás y esperamos que ellos se ganen nuestro amor, pero las personas merecen nuestro amor sólo por el hecho de ser como Dios las creó. Mientras esperemos que sean  mejores , os veremos constantemente decepcionados. Sólo cuando optamos por unirnos a los demás, aprobándolos y amándolos incondicionalmente, se produce de repente el milagro para ambas partes. En las relaciones, esta es la clave principal, el milagro decisivo.

VOLVER AL AMOR
MARIANNE WILLIAMSON


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La salvación es lo único que cura
Will Barnet Woman and cats
Lección 140.
1. La palabra "cura" no puede aplicársele a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. LO QUE EL MUNDO PERCIBE COMO UN REMEDIO TERAPÉUTICO ES SÓLO AQUELLO QUE HACE QUE EL CUERPO SE SIENTA "MEJOR",  mas cuando trata de curar a la mente, no la considera como algo separado del cuerpo, en el que cree que ella existe. Sus medios de curación, por lo tanto, no pueden sino substituir una ilusión por otra. Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe a hora sano.

2. Mas no se ha curado. Simplemente  soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para restablecerse.  Sin embargo, no ha despertado del sueño, de modo que su mente continúa en el mismo estado que antes. No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. ¿ Qué importancia tiene en realidad el contenido de un sueño ? Pues o bien uno está dormido o bien despierto.  En esto no hay términos medios.

3. Los dulces sueños que el Espíritu Santo ofrece son diferentes de los del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto.  Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, a fin de que el soñador pueda soñar otro sueño. Sus sueños felices son los heraldos de que la verdad ha alboreado en su mente. Te conducen del sueño  a un dulce despertar, de modo que todos los sueños desaparecen.  Y así, sanan para toda la eternidad.

Will Barnet Woman reading 1965
4. La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enfermedad. Pues la mente que entiende que la enfermedad no es más que un sueño no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabilidad. La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación. Pero sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. Y eso es ciertamente curación. Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar.

5. ¡ Que la paz sea contigo que has sido curado en Dios y no en sueños vanos ! Pues la curación tiene que proceder de la santidad, y la santidad  no puede encontrarse allí donde se concede valor al pecado (error ). Dios mora en templos santos. Allí donde  ha entrado el pecado se le obstruye el paso. No obstante, no hay ningún lugar en el que Él no esté. Por lo tanto, el pecado no tiene un hogar donde poder ocultarse de Su beneficencia. No hay lugar del que la santidad esté ausente, ni ninguno donde el pecado y la enfermedad puedan morar.

6. Éste es el pensamiento que cura. No hace distinciones entre una irrealidad y otra. Tampoco trata de curar lo que no está enfermo, al ser consciente únicamente de dónde hay necesidad de curación. Esto no es magia. Es simplemente un llamamiento a la verdad, la cual no puede dejar de curar, y curar para siempre. No es un pensamiento que juzgue una ilusión por su tamaño, su aparente seriedad o por nada que esté relacionado  con la forma en que se manifiesta. Sencillamente se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real.

7. No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. La curación se tiene que buscar allí donde se encuentra, y entonces aplicarse a lo que está enfermo para que se pueda curar.  Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada. La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente. No hay otro cambio que éste. Pues, ¿ cómo puede una ilusión diferir de otra sino en atributos que no tienen substancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente ?

8.  Lo que hoy nos proponemos es tratar de cambiar de mentalidad con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues lo que buscamos es una cura para todas la ilusiones, y no meramente alternar entre una y otra. Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nuestras mentes porque nuestro  Padre la ubicó ahí para nosotros. Está tan cerca de nosotros como nosotros mismos.  Está tan cerca de nosotros como nuestros propios pensamientos, tan próxima que es imposible que se pueda extraviar. Sólo necesitamos buscarla y la hallaremos.

Will Barnet - Play -
9. Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parece que está enfermo. Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que jamás se puede hacer una distinción  válida entre lo que es falso y lo que es igualmente falso. En esto no hay grados nin ninguna  creencia de  que lo que no existe puede ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. Todas las ilusiones son falsas, y se pueden sanar precisamente porque no son verdad.

10. Así pues, dejamos a un lado nuestro amuletos, nuestros talismanes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos de la clase que sean. Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escuchas de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios. Ésta es la única Voz que puede curar. Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión se acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios.

11. Nos despertamos oyéndolo a Él, y le permitimos que nos hable durante cinco minutos al comenzar el día, el cual concluiremos escuchando de nuevo durante cinco minutos antes de irnos a dormir. Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamiento que constituyen una interferencia, no por separado, sino todos de una vez. Pues todos son lo mismo. No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a nuestro Padre hablarnos. Lo oímos ahora.  Hoy venimos a Él.

12. Sin nada en nuestra manos a lo que aferrarnos, y con el corazón exaltado y la mente atenta, oremos:

La salvación es lo único  que cura.
Háblanos, Padre, para que nos podamos curar.

Y sentiremos la salvación cubrirnos con amorosa protección y con paz tan profunda que ninguna ilusión podría perturbar nuestras mentes, ni ofrecernos pruebas de que es real. Esto es lo que aprenderemos hoy. Repetiremos cada hora nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos da según aguardamos felizmente en silencio. Hoy es el día en que nos llega la curación. Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos en verdad.

UN CURSO DE MILAGROS
FUNDACIÓN PARA LA PAZ INTERIOR






Street Jesus - Mark Fitz art -
La razón por la cual considero importante hablar ahora sobre Jesús es porque todo el mundo parece tener problemas con él, debido a algunas de las razones que les mencioné antes. Al crecer en el mundo, ya sea como cristiano o como judío, la noción que la persona tendrá sobre   Jesús va a ser deformada. En  Un Curso de milagros el quiere aclarar eso. El quiere que la gente lo vea como un hermano amoroso en vez de verlo como un hermano juzgador, de muerte, de culpa y de sufrimiento. o como un hermano que no existe. Es por esto que el Curso llegó en la forma  cómo llegó y por qué Jesús hace tal énfasis en que él es el autor del mismo. Permítanme hablar primero de cómo Jesús se describe a sí mismo y describe el propósito de su vida.
Uno de los conceptos más importantes en Un Curso de milagros es el de causa y  efecto. Es una forma muy útil de mirar toda la idea del perdón, especialmente mirar la misión de Jesús y cómo  él la cumplió. La naturaleza misma de causa y efecto es  que no podemos tener la una sin el otro. Lo que hace  que algo sea una causa es que ésta lleva a un efecto y lo que hace que algo sea un efecto es que éste viene de una causa..

Una de mis líneas favoritas en el Curso parece casi incomprensible. Esta dice:  " Lo que hace que una causa sea causa son sus efectos " ( T-28.II.I:2 ). Esta es una forma poética de decir que una causa se hace causa por su efecto. Así que lo que hace que algo sea una causa es que ésta tiene un efecto.  Igualmente, lo que hace que algo sea un efecto es que éste tiene una causa. Este es un principio  fundamental tanto en este mundo como en el Cielo. Dios es la primera Causa y el Efecto es Su  Hijo. Así pues, Dios es la Causa que estableció que Su Hijo es el Efecto. Y como un  Efecto de dios, nosotros, por tanto, establecemos que Dios es el Creador o Padre.

El principio también funciona en este mundo, de modo que cada acción tendrá una reacción. Esto también quiere decir que si algo no es causa no puede existir en este mundo. Todo en este mundo debe tener un efecto; de lo contrario no existiría. Cada acción debe tener una reacción: ese es el principio fundamental de la física. Si algo existe tendrá un efecto en alguna otra cosa. Por lo tanto, todo lo que existe en  este mundo es una causa y tendrá un efecto, y es este efecto lo que establece la causa. ¿ Bien ? Captar este principio es muy importante porque entonces lo  podemos utilizar como fórmula abstracta y sacarle provecho.

Recuerden la narración bíblica sobre el pecado original. Cuando  Dios alcanzó a Adán y Eva y los castigó, puso el castigo dentro de una frase causal. Dijo: " Debido a lo que han hecho, esto es lo que sucederá.  Puesto que han pecado el efecto de su pecado será una vida de sufrimiento. " Por lo tanto el pecado es la causa de todo el sufrimiento de este mundo. El pecado de la separación, el cual produjo el nacimiento del ego, hace que surja como efecto: una vida de sufrimiento, de dolor y eventualmente de muerte.

Todo lo que conocemos en este mundo es el efecto de nuestra creencia en el pecado. Por lo tanto, el pecado es la causa, de la cual el dolor, el sufrimiento y la muerte son el efecto. San Pablo lo expuso brillantemente cuando dijo, " Pues el salario del pecado es la muerte. " ( El Curso también refiere a esto /T-19.II.3:6/.) El estaba diciendo exactamente la misma cosa. El pecado es la causa de la cual la muerte es el efecto. No existe testigo más poderoso de la realidad del mundo separado que la muerte. Este es un tema prominente del Curso.

Así que entonces la muerte se convierte en la prueba final de que le pecado es real. La muerte es el efecto del pecado, que es la causa. Si tratamos ahora de seguir el pensamiento del Espíritu Santo y queremos probar que este mundo no es real y que el pecado de la separación nunca ocurrió, todo lo que se necesita es probar que el pecado no tiene efecto. Si podemos probar que la causa no tiene efecto entonces la causa ya no puede existir más. Si algo no es una causa no es real, porque todo lo que es real debe ser una  causa y así tener un efecto. Si quitamos el efecto también estamos eliminando la causa.

Ahora, si el mayor efecto del pecado en este mundo es la muerte, al demostrar que la muerte es una ilusión se demuestra simultáneamente que no hay pecado. Esto también afirma que la separación nunca ocurrió.  Por lo tanto, necesitamos a alguien que nos demuestre que la muerte no existe. Al deshacer la muerte esa persona también deshacerá el pecado y simultáneamente nos demostrará que no existe la separación;  la separación nunca ocurrió y la única realidad, la única Causa verdadera es Dios. Esa persona fue Jesús. Su misión fue demostrarnos que la muerte no existe.

El principio de causa y efecto está resumido en la siguiente tabla:



Los evangelios hablan de Jesús como el cordero de Dios que quita los pecados del mundo ( véase, por ejemplo, Jn 1:29). La forma cómo el quitó los pecados del  mundo fue demostrándonos que éstos no tenían efecto. Al superar la muerte el quitó todos los pecados. Sin embargo, ésta no es la forma cómo las iglesias lo han entendido, o cómo lo han enseñado. Así que una de las razones importantes por las cuales el Curso ha venido es esta época, en esta forma, es para corregir este error. Lo que  Jesús hizo fue vivir en este mundo - el mundo del sufrimiento, el pecado y la muerte - y demostrarnos que ésto no tenía efecto en él.

Toda la base de Un curso de milagros descansa en la comprensión de que la resurrección de Jesús realmente   ocurrió. Estrictamente hablando, la resurrección es sólo el despertar del sueño de la muerte. A sí que sólo le concierne a la mente y no al cuerpo. Pero  siguiendo el lenguaje tradicional cristiano, el Curso frecuentemente utiliza el término " resurrección " de modo que corresponda al significado tradicional. Jesús dijo:  " No enseñes que mi muerte fue en vano. Más bien enseña que no morí, al  demostrar  que vivo en ti " ( T-II. VI.7:3-4 ) Él lo dice muchas veces en formas distintas. Lo que es crucial que entendamos es que no hay muerte porque si la muerte es real entonces cualquier otra forma de sufrimiento es real, y Dios está muerto. Además, si el pecado es real, significa que una parte de Dios se ha separado a sí misma de Dios, lo cual quiere decir que no puede haber un Dios. Dios y Su Hijo no pueden estar separados.

Así que Jesús se enfrentó al testimonio más preciso de la realidad de este mundo y demostró que no tenía ningún poder sobre él. Este  fue el significado de su vida, su misión y su función. Vencer a la muerte es demostrar que la muerte no es real, que su causa aparente tampoco es real, y que por lo tanto nosotros, verdaderamente, nunca nos separamos de nuestro Padre. Esto es deshacer la separación. El Curso habla del Espíritu  Santo como el principio de la Expiación. Cuando aparentemente sucedió la separación Dios colocó al Espíritu Santo en nosotros, lo cual deshizo la separación. Ese es el principio, pero éste tuvo que manifestarse en este mundo; y Jesús fue quien manifestó el principio de la Expiación a través de su propia vida, muerte y resurrección.

Repito, para beneficiarnos de Un curso de milagros no es necesario creer en Jesús como nuestro salvador personal, Señor, o cualesquiera que sean las palabras que escojamos. Pero en algún nivel tenemos que aceptar el hecho de que la resurrección es algo que pudo haber ocurrido, aun cuando no creamos en  Jesús. Finalmente, no podemos aceptar el Curso a menos que aceptemos también el hecho de que la muerte es una ilusión. No tenemos que hacer esto inmediatamente, y no tenemos que integrar esto totalmente a nuestra vida, puesto que en el momento en que lo integremos totalmente ya no estaremos aquí. Esta es la meta. Pero como idea intelectual tenemos que reconocerla como parte esencial de todo el sistema.

P;  ¿ Cuando usted dice que no estaremos más aquí, quiere decir que moriremos ?

R:  Bueno, realmente quiere decir que no necesitaremos estar aquí para nuestra propia Expiación ;  eventualmente habremos cumplido con el propósito para  el cual estamos aquí. Cuando el propósito se ha cumplido entonces dejaremos nuestro cuerpo y estaremos de regreso en nuestro Hogar. Ese es un hermoso pensamiento, no es un mal pensamiento, como generalmente lo vemos.

Este principio de causa y efecto también opera en términos del perdón, y Jesús ofrece algunas de las mejores demostraciones al respecto. Piensen nuevamente en el ejemplo de que estoy aquí sentado cuando alguien entre y me ataca. Si no estoy aquí sentado cuando alguien entre y me ataca. Si no estoy en mi mente correcta veré a esa persona como la causa de mi sufrimiento. Entonces mi sufrimiento será el efecto del pecado de esa persona. Mi reacción a ser herido reforzará el hecho de que esta persona ha pecado. Si estoy en mi mente correcta pondré la otra mejilla, que quiere decir en este sentido, que le demostraré a esa persona que su pecado contra mí no tuvo efecto puesto que no me ha herido. Al cancelar el efecto también estoy cancelando la causa. Este es el verdadero perdón. 

Jesús nos dio este ejemplo, no sólo por medio de su resurrección sino en varios actos al final de su vida. Esto se encuentra en una sección muy poderosa en el texto llamada " El mensaje de la  crucifixión " (T -6.I). La gente estaba atacándolo, humillándolo, mofándose e insultándole y finalmente lo mataron. Al pecar contra él lo estaban haciendo sufrir sólo  en apariencia. El hecho de que el no devolvió el ataque sino que continuó amándolos y perdonándolos fue su forma de decirles que su pecado contra él no tenía efecto: por lo tanto, ellos no habían pecado. Simplemente se habían equivocado. Simplemente habían pedido ayuda. Así es cómo Jesús perdonó nuestros pecados, no sólo  durante su vida sino ciertamente en su resurrección también. Su resurrección claramente demostró que el pecado del mundo de asesinato contra él, no tuvo efecto. El está aún con nosotros. por lo tanto ellos no pudieron haberlo asesinado, lo que quiere decir que no pecaron. Sólo habían mirado su "pecado" erradamente. Ese es el plan de perdón del Espíritu Santo que el Curso describe. Tú deshaces la causa al demostrar que no tuvo efecto.

La cosa más difícil en todo el mundo es enfrentarse al ataque con perdón. Pero esa es la única cosa que Dios nos pide. También es la única cosa que Jesús nos pide. Lo más hermoso es que no sólo nos ese ejemplo perfecto de cómo se debe hacer esto, sino que también ha permanecido dentro de nosotros para ayudarnos a que lo hagamos. Nadie podría enfrentarse a los ataques del mundo sin saber que hay Alguien dentro de nosotros que está protegiéndonos, amándonos y consolándonos, pidiéndonos que compartamos su amor con la persona que nos está atacando. No podemos hacer esto sin su ayuda. Esa es la súplica que Jesús hace una vez tras otra en el Curso - que aceptemos Su ayuda para perdonar.

P: ¿ Entonces eso quiere decir que cuando verdaderamente perdonamos a otro, después de haber sido atacados, no es el ego quien perdona sino que ahora somos la manifestación del Espíritu Santo y El es Quien perdona ?

R: Sí. Cuando Jesús dice en el Curso que él es la manifestación del Espíritu Santo, quiere decir que no tiene ninguna otra voz. Al Espíritu Santo se le describe como la Voz que habla por Dios. Dios no tiene  dos voces. Jesús ya no tiene un ego, así que la otra y única Voz de que dispone es la del Espíritu Santo y  El es la manifestación de Ella. En la medida en que nosotros nos identifiquemos con él y nos unamos a él para compartir su percepción del mundo ( la visión de Cristo ), entonces en esa misma medida también nos convertimos en manifestaciones del Espíritu Santo y nuestra voz se convertirá en Su Voz. Así que cada vez que abramos la boca para hablar será Su Voz la que se escuche. Eso es, realmente, lo que nos pide Jesús.

Una de las líneas más hermosas en el Curso es la introducción al quinto repaso en el libro de ejercicios  para estudiantes ( L-pI.rV.9:2-3 ). Este es uno de los pocos lugares en el libro de ejercicios donde Jesús  habla acerca de sí mismo.  Parafraseándolo aquí dice: " Necesito tus ojos, tus manos y  tus pies.  Necesito tu voz por medio de la cual yo salve al mundo. " Esto significa que sin nosotros él no puede salvar al mundo. Esto es lo que quiere decir en el texto cuando dice: " Te necesito tanto como tú me necesitas " (T-8.V.6:10). Su voz no puede ser escuchada en el mundo a menos que no sea a través de nosotros, porque nadie puede escucharla de otra forma. Tiene que  venir a través de formas y cuerpos específicos en este  mundo para que otros cuerpos la escuche. De lo contrario, él siempre permanecerá como una  abstracción simbólica que significa poco. Nos necesita para hablar a través de nosotros.  Hay una hermosa oración del Cardenal Newman que termina así: " Y no permitas que cuando miren a lo alto me vean a mí sino sólo a Jesús. " Cuando la gente nos escuche que no sea a nosotros sino sólo a sus palabras. 

No es necesario identificarnos personalmente con Jesús como un personaje histórico, alguien que fue crucificado y " se levantó de entre los muertos ". Aun ni siguiera es necesario identificarnos con él como el autor del Curso o como nuestro maestro. Sin embargo, es necesario perdonarlo. Si no lo hacemos, estamos aferrándonos a algo contra él que en verdad retenemos contra nosotros mismos. El no pide que lo tomemos como nuestro maestro personal. El s´´olo pide que lo miremos en forma diferente y no  lo hagamos responsable de lo que otras personas han hecho de él. En un punto en el Curso el Espíritu Santo dice: " Se han hecho ídolos amargos de él que sólo quiere ser un hermano para el mundo " ( C-5.5:7 ). Como  dijo Freud: " No soy freudiano ",  Jesús podría decir,  " No soy cristiano " Nietzsche dijo que el último cristiano  murió en la cruz, lo cual desafortunadamente puede ser verdad.

Entonces , en resúmen, podemos recordar las palabras de Jesús en  Un curso de milagros, que lo tomemos a él como modelo de aprendizaje ( T-5.II.9:6-7 );Sin duda esto no quiere decir que tenemos que ser crucificados como él lo fue, sino más  bien que nos identifiquemos con el significado de su muerte; especialmente debemos recordar el ejemplo de Jesús y pedir su ayuda cuando nos vemos tentados a sentir que se nos trata injustamente, que somos víctimas inocentes de lo que el mundo nos ha hecho. Sin duda alguna, a los ojos del mundo, él fue una víctima inocente, pero él no compartió ese punto de vista. Por lo tanto, él nos pide ( por lo general en condiciones mucho menos extremas de las de su vida ), que recordemos que sólo podemos ser víctimas de nuestros pensamientos, y que la paz u  el amor de Dios que son nuestra verdadera Identidad no pueden ser afectados por lo que otros hacen o, aun más, parece que nos hicieran. Ese recuerdo es la base del perdón, y el aprenderlo es la finalidad de Un curso de milagros.


KENNETH WAPNICK,  Ph. D.

Una Introducción Básica a 
UN CURSO DE MILAGROS
Ed. El grano de mostaza

. . .
P. Picasso - Girl before a mirror -
10. Comienza  pensando en alguien que no te cae bien, alguien que parece irritarte y con quien lamentarías haberte encontrado;  alguien a quien destestas vehementemente o que simplemente tratas de ignorar. La forma en que tu hostilidad se manifiesta es irrelevante. Probablemente ya sabes de quién se trata. Ese mismo vale.

11. Cierra ahora los ojos y, visualizándolo en tu mente, contémplalo por un rato. Trata de percibir algún atisbo de luz en alguna parte de él, algún pequeño destello que nunca antes habías notado. Trata de encontrar alguna chispa de  luminosidad brillando a través de la desagradable imagen que de él has formado. Continúa contemplando esa imagen hasta que veas luz en alguna parte de ella, y trata entonces de que esa luz se expanda hasta envolver a dichas persona y transforme esa imagen en algo bueno y hermoso.

12. Contempla esta nueva percepción por un rato, y luego trae a la mente la imagen de alguien a quien consideras un amigo. Trata de transferirle a éste la luz que aprendiste a ver en torno de quien antes fuera tu " enemigo ". Percíbelo ahora como algo más que un amigo, pues en esa luz su santidad te muestra a tu salvador, salvado y salvando, sano e íntegro.

13. Permite entonces que él te ofrezca la luz que ves en él, y deja que tu " enemigo " y tu amigo se unan para bendecirte con lo que tú les diste. Ahora eres uno con ellos, tal como ellos son uno contigo. Ahora te has perdonado a ti mismo...

El perdón es la llave de la felicidad. Despertaré del sueño
de que soy mortal, falible y lleno de pecado, y sabré que soy
el perfecto Hijo de Dios.


 Un  Curso de Milagros
 Libro de ejercicios
 Lección 121
 El perdón es la llave de la felicidad.