Si  no puedes oír la Voz de Dios, es porque estás eligiendo no escucharla. Pero que sí escuchas a la voz de tu ego lo demuestran tus actitudes, tus sentimientos y tu comportamiento. No obstante, eso es lo que quieres. Eso es por lo que luchas y lo que procuras proteger manteniéndote alerta. Tu mente está repleta de estratagemas para hacer quedar bien al ego, pero no buscas la faz de Cristo. El espejo en el que el ego trata de ver su rostro es ciertamente tenebroso.  ¿ De qué otra manera,  sino con espejos, podría seguir manteniendo la falsedad de su existencia ? Con todo, dónde buscas para encontrarte a ti mismo depende de ti.

He dicho que no puedes cambiar de mentalidad modificando tu conducta, mas he dicho también, y en muchas ocasiones, que  puedes cambiar de mentalidad. Cuando tu estado de ánimo te diga que has elegido equivocadamente, y esto es así siempre que  no te sientes contento, reconoce entonces que ello no tiene por qué ser así. En  En cada caso, has pensado mal acerca de algún hermano que Dios creó, y estás percibiendo imágenes que tu ego forja en un espejo tenebroso. Examina honestamente qué es lo que has pensado que Dios no habría pensado, y qué no has pensado que Dios habría querido que pensases. Examina honestamente  tanto lo que has hecho como lo que has dejado sin hacer, y cambia entonces de mentalidad para que así puedas pensar con la Mente  de Dios. Esto puede parecer  difícil, pero es mucho más fácil que  intentar pensar al revés de como piensa Él. Tu mente y la de Dios son una. Negar esto y pensar de otra manera ha conservado a tu ego intacto, pero ha dividido literalmente a tu mente. Como hermano que te ama, tu mente es de suma importancia para mí, y te exhorto a seguir mi ejemplo cuando te contemples a ti  mismo y cuando contemples a tu hermano, y a que veas  en ambos las gloriosas creaciones de un Padre glorioso.

Cuando te sientas triste, reconoce que eso no tiene por qué ser así. Las  depresiones proceden de una sensación de que careces de algo  que deseas y no tienes. Recuerda que no careces de nada, excepto si así lo decides, y decide entonces de otra manera.

Cuando sientas ansiedad, date cuenta de que la ansiedad procede de los caprichos del ego. Reconoce que eso no tiene por qué ser así. Puedes  estar tan alerta contra los dictados del ego como en su favor.
Cuando te sientas culpable, recuerda que el ego ciertamente ha  violado las leyes de Dios, pero no. Los " pecados " del  ego déjamelos a mí. Ése es el propósito de la Expiación. Pero hasta que no cambies de parecer con respecto a aquellos a quienes tu  ego ha herido, la Expiación no podrá liberarte. Si te sigues sintiendo culpable es porque tu ego sigue al mando, ya que sólo el ego puede experimentar culpabilidad. Eso no tiene por qué ser así.
Vigila tu mente contra las tentaciones del ego, y no te dejes engañar por él. No tiene nada que ofrecerte. 
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¿ Te has detenido a pensar seriamente en las muchas oportunidades que has tenido de regocijarte y en cuántas has dejado  pasar ? El poder de un Hijo de Dios es ilimitado, pero él puede restringir la expresión de su poder tanto como  quiera.  Tu mente y la mía pueden unirse para desvanecer con su luz a tu ego, liberando la fuerza de Dios para que reverbere en todo lo que hagas o pienses. No te conformes con menos, y niégate a aceptar como tu objetivo nada que no sea eso. Vigila tu mente con sumo cuidado contra cualquier creencia que se interponga en el logro de tu objetivo, y recházala. Juzga por tus sentimientos cuán bien has hecho esto, pues ése es el único uso acertado del juicio. Los juicios, al igual que cualquier otra defensa, se pueden utilizar para atacar o para proteger, para herir o para sanar.  Al ego se le debe llevar a juicio y allí declararlo inexistente.
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Eres un espejo de la verdad, en el que Dios Mismo brilla en perfecta luz. 

UN CURSO DE MILAGROS
IV. Esto no tiene por qué ser así.

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